Preguntas frecuentes

Si sientes que tus emociones, pensamientos o conductas te generan malestar, interfieren en tu vida cotidiana o afectan tus relaciones, la terapia puede ser una herramienta útil para comprender lo que te ocurre y buscar formas de gestionar ese malestar.

Las sesiones tienen duración de 60 min. aproximadamente.

La primera sesión se centra en conocerte, tratar de entender la situación que te envuelve y saber el/los motivo/s de tu consulta. Esta primera parte, la cual se enmarca en lo que llamamos “proceso de evaluación”, suele requerir más de una visita, pero depende de la complejidad de la situación. Este proceso de evaluación se culmina con el establecimiento conjunto de los objetivos que quieres trabajar en terapia.

Sobre todo es un espacio para que te sientas escuchadx y puedas expresar tus necesidades.

La frecuencia de las sesiones dependerá de tus necesidades y objetivos. Lo más común es asistir una vez por semana o cada dos semanas al inicio del proceso, ya que esto permite dar continuidad al trabajo y generar avances de forma constante. Con el tiempo, la frecuencia puede ajustarse en función de tu evolución y las metas que queramos alcanzar.

La duración de la terapia varía según las necesidades de cada persona. Algunas dificultades pueden requerir unas pocas sesiones, mientras que otras necesitan un trabajo más prolongado.

Sí, es completamente normal. Dar el paso de buscar ayuda puede generar nervios o dudas, pero es un acto valiente que muestra tu compromiso con tu bienestar.

No te preocupes, no necesitas tener todas las respuestas. Durante las sesiones, iremos explorando juntos lo que sientes y necesitas para que puedas comprenderlo mejor.

No, la terapia no consiste en que yo te diga qué hacer, sino en ayudarte a descubrir qué es lo mejor para ti. Juntos trabajaremos para que comprendas lo que estás viviendo, identifiques tus recursos y tomes decisiones de manera autónoma, alineadas con tus valores y necesidades.

En terapia, tú decides de qué quieres hablar y hasta dónde quieres profundizar. No tienes que hablar de nada que no te sientas preparadx para compartir. Mi labor es acompañarte en el proceso y respetar tus tiempos, para que te sientas cómodx y segurx en cada sesión. Es normal que algunos temas sean más difíciles de abordar, y los trabajaremos solo cuando tú te sientas listx para hacerlo.

Sí, la confidencialidad es un pilar fundamental en el trabajo terapéutico. Todo lo que compartas en sesión será tratado con absoluto respeto y privacidad, salvo excepciones legales que te serán explicadas al inicio del proceso.

Por supuesto, la terapia es un proceso voluntario. Si en algún momento sientes que no te está ayudando o quieres cambiar de enfoque, podemos hablarlo abiertamente y siempre estaré dispuesta a ayudarte a encontrar lo que necesites.

¿Tienes más dudas?